A nadie le enseñan a ser padre, aprendemos en el camino, a menudo creemos que somos buenos padres porque seguimos el modelo de enseñanza de nuestros propios padres lo cual es un error, pues nos basamos en una época diferente y podemos repetir patrones dañinos que lejos de empoderar a nuestros hijos les disminuye el potencial real de su desarrollo psico emocional.
En nuestro blog anterior, exploramos los diversos estilos de crianza y el impacto que estos tienen en el desarrollo de los hijos. Basados en la propuesta que ofrece la autora Rosa Barocio en el libro «Disciplina con Amor», en donde, planteando la problemática de que en ocasiones, hay padres que derivado de la crianza autoritaria que recibieron, buscan repetir los patrones de comportamiento de ellos sin mayor reflexión, aplicando sanciones y castigos para formar hijos, con el objetivo de que sean individuos capaces de generar sus propios recursos económicos, cumplan con los estereotipos sociales como el casarse, formar una familia y no caigan en adicciones, ignorando, que a partir de esta educación tan punitiva, se olvidan del hecho de que se generan carencias emocionales, resentimientos, vergüenza y falta de autoestima.
Ahora bien, tambien puede suceder lo contrario, porque tienen la creencia que existe una relación entre la falta de afecto y el establecimiento de límites, adoptando un comportamiento indiferente ante conductas inadecuadas, interpretando el respeto como libertad, cayendo en prácticas de libertinaje en el niño que después consideran es imposible lidiar con ellos. Aunado a una falta de responsabilidad y decisión en el adulto.
Por este motivo la autora habla de una propuesta de crianza, basada en un equilibrio entre ambos estilos y donde sea llevada a cabo una relación bidireccional en relación al respeto, para el ejercicio de una paternidad consciente, donde busca promover, la empatía y la comunicación en la educación de los hijos, con un equilibrio entre el amor y la firmeza.
Para reflexionar la autora recomienda realizarse las siguientes preguntas:
En mi familia de origen:
- ¿Cómo fueron mis padres, estrictos o relajados?
- ¿En qué tipo de ambiente familiar crecí?
- En mi familia actual:
- ¿Soy permisivo o autoritario?
- Si tengo pareja: ¿Comparto el mismo acercamiento o nos polarizamos cada uno en un extremo?
- ¿Estamos repitiendo el mismo patrón heredado de nuestros padres, acaso, hemos oscilado al extremo contrario?
No te pierdas las siguientes infografías, donde resumimos los puntos clave sobre como ser buen un padre. ¡Échales un vistazo! 👀
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Referencias:
Barocio, R. (2004). Disciplina con amor. Cómo poner límites sin ahogarse en la culpa. Pax México.
Elaboración de texto: Psic. Frida Sanchez Robledo.
Elaboración de ilustraciones y redacción: Angel Tapia Mosqueda.
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